23 de marzo de 2014

Años dificiles

No es nada fácil vivir en una ciudad en la que no tienes prácticamente amigos, estas parado como los 5 millones de españoles que lo estamos y que ademas muchas de las experiencias aquí vividas no son para nada buenas.

Creo que todos aquellos que en un momento dado nos mudamos a otra ciudad o país somos muy valientes, estamos dispuestos a cambiar nuestra vida con nuestra familia, amigos, costumbres, por una vida que no es mas que soledad, des-protección y una dura lucha ... También tiene sus partes buenas que son conocer gente nueva, otras culturas, otras formas de pensar y aquí en Madrid tras dos años y dos meses he aprendido de la gente que la culpa de que no haya ido bien la tengo yo, y eso no anima mucho porqué no es del todo cierto.

En dos años he conseguido trabajar uno entero en un curro y un mes y pico en otro y alguna cosa suelta sin alta a la seguridad social (que si es ilegal señores políticos pero ya que vosotros no solo no me dais de comer sino que me jodéis bien con la forma en las que hacéis las cosas)

Sin curro, con pocos amigos, en definitiva solo... Hasta hace casi dos meses. El 1 de Febrero ocurrió algo inesperado, alguien me envió un mensaje y quede para salir a tomar algo, desde entonces estoy conociendo a alguien muy especial y diferente hasta lo que ahora he conocido. Doy gracias día a día por haber conocido a alguien así en una ciudad como Madrid donde la gente va a su bola completamente y tus problema no importan porque con quien los puedas compartir tiene otros peores que los tuyos. Pero en este caso no es así

Es una persona sincera, culta, inteligente, sensible, buena persona, simpático, extrovertido, educado y calidad humana insuperable. Hoy he sido un poco injusto con él y le he dicho algo que no debí fruto de un instante de cabreo y que me hace sentirme mal conmigo mismo incluso después de haber obtenido su perdón. Si algún día leyera esto serviría para decirle que muchas gracias por todo lo que me hace sentir y por como me trata. Nunca pensé en que conocería alguien como él, siempre le soñé. Hoy sin embargo puedo decir que apareció después de tantos años, aún así mereció la pena esta espera.


Hace un mes estaba viendo esta vista con él de noche y en ese momento me di cuenta que era un ser especial. Los paisajes como bien he podido ver cambian de día y de noche pero hay ciertas cosas que da igual que estés en Toledo, en Getafe o en Madrid incluso da igual la hora del día o el momento, son igual de valiosas como un lingote de oro.

Solo deseo... que todo lo feliz que me siento podáis serlo vosotros alguna vez. Todo lo veo mejor, hay luz al final del túnel, aún queda buena gente